Oh!

III domingo de Adviento.

Queridos hermanos en Cristo:

El 17 de diciembre marca el comienzo de la octava de preparación inmediata para la celebración de la Natividad del Señor, el día de Navidad. Este tiempo es particularmente rico en encuentros familiares y una oportunidad especial para dedicar tiempo a la oración con la familia y los amigos.

La oración es esencial en la vida de la Iglesia que ama a todos y reza constantemente por sus hijos.

La Liturgia de las horas es la oración oficial de la Iglesia. Se trata de un esfuerzo de la Iglesia para obedecer al mandato del Señor que nos pide que recemos y la exhortación de san Pablo a rezar incesantemente. Consta de salmos, himnos y lecturas que se rezan durante toda la jornada como forma de santificar la vida cotidiana. El día de nuestra ordenación, nosotros, los sacerdotes, hicimos la promesa de rezar con la Iglesia y por la Iglesia. Todo sacerdote tiene la obligación solemne de rezar la Liturgia de las horas diariamente. Algunos religiosos y consagrados también hacen la promesa solemne de rezar toda o parte de la Liturgia de las horas. El resto de los cristianos está invitado a unirse a la Iglesia en oración participando en la Liturgia de las horas. Dicho sea de paso, este fin de semana enseñaré a rezar la oración de la mañana y la oración vespertina a unos parroquianos que me lo han pedido y con gusto le enseñaré a cualquier otra persona que lo desee.

En la Liturgia de las horas hay distintos momentos de oración, de ahí viene su nombre. Incluye una oración de la mañana, otra a mediodía, al atardecer y a la noche. La oración vespertina incluye el Magnificat, el canto de alabanza de la Virgen María en la Visitación. Todas las tardes, la Iglesia reza con las palabras de la Santísima Virgen. La recitación o el canto del Magnificat va precedida de una antífona que siempre hace referencia al tiempo litúrgico o a la fiesta del día. Durante estos ocho días de preparación inmediata para la Navidad, las antífonas del Cántico de María incluyen la interjección “Oh”. Todas ellas tienen algo que decirnos sobre el misterio de la Encarnación que vamos a celebrar en estos días con especial intensidad.

“Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad, ven y muéstranos el camino de la salvación,” el día 17.

“Oh Adonai, pastor de la casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu ley. Ven a librarnos con el poder de tu brazo,” el día 18.

“Oh renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones, ven a librarnos, no tardes más,” el día 19.

“Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir, ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas y en sombra de muerte,” el día 20.

“Oh Sol que naces de lo alto, Resplandor de la luz eterna, Sol de justicia, ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,” el día 21.

“Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos, Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra,” el día 22.

“Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro,” el día 23.

 

Por supuesto, el atardecer del 24 ya es Vísperas del día de Navidad por eso al atardecer del octavo día ya estamos con la mente puesta en Navidad y la antífona para el Cántico de María es “Cuando salga el sol, veréis al Rey de reyes, que viene del Padre, como el esposo sale de su cámara nupcial.”

Ya sea que recemos la Liturgia de las horas o no, los invito a tomar unos minutos de su tiempo a partir de este domingo 17 de diciembre y dedicarlo a considerar y meditar estas hermosas antífonas. Le pediré al administrador de nuestro sitio de Internet que las publique en el sitio de la parroquia para que las puedan ver fácilmente y las tengan al alcance de la mano donde quiera que se encuentren y así puedan tomar unos instantes, aunque más no sea para elevarse en la contemplación del gran misterio de la Encarnación de la Palabra Eterna de Dios que estamos a punto de celebrar.

¡Que este tiempo nos ayude a redescubrir la profundidad del amor de Dios y su ternura que lo lleva a hacer uno con nosotros, a hacerse uno de entre nosotros!

Roberto M. Cid

 

Aviso importante: Dado que el día de Navidad, 25 de diciembre cae en día lunes, les quiero recordar que el domingo, 24 de diciembre es el IV domingo de Adviento y tendremos las Misas dominicales en el horario habitual comenzando con la Vigilia el sábado 23 de diciembre a las 5 de la tarde, pero no tendremos la Misa en español a las 7 de la tarde del domingo.

La misma consideración se aplica al 1 de enero, que también es día de precepto porque celebramos la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Dado que este año cae un lunes, el domingo 31 de diciembre, Solemnidad de la Sagrada Familia de Jesús, María y José tendremos misa dominical en el horario habitual comenzando con la Vigilia el sábado 30 de diciembre a las 5 de la tarde, pero no tendremos Misa en español el domingo a las 7 de la tarde.

Por favor, consulten el horario de Misas de Navidad.

P. Roberto M. Cid