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Novedades sobre coronavirus

III domingo de Cuaresma

Queridos hermanos en Cristo:

Seguimos transitando esta Cuaresma fuertemente marcada por la pandemia del coronavirus.

La agudización de la incertidumbre respecto a la propagación del coronavirus ha llevado al arzobispo a decretar el cierre de las escuelas católicas a partir del martes 17 de marzo, memoria de san Patricio, nuestro patrono. Durante el tiempo que dure este receso, se dictarán clases en línea, para mitigar los efectos de la pérdida de días de escolaridad.

En cuanto a la vida parroquial, la iglesia sigue abierta. La vida sacramental de la parroquia no se verá afectada. Continua el horario habitual de Confesiones, Misas diarias y dominicales, la celebración de matrimonios y adoración del Santísimo.

La atención pastoral de los pacientes en el hospital Mt. Sinai continuará como de costumbre. Hemos notificado a las autoridades del hospital que si bien algunos voluntarios evitarán las visitas a enfermos mientras dure la emergencia sanitaria, los sacerdotes seguimos disponibles especialmente para atender cualquier emergencia que se presente.

El arzobispo ha decretado un indulto para la obligación de asistir a Misa especialmente para todos aquellos que estén infectados, cuiden personas enfermas, integren grupos de alto riesgo o se sientan agobiados por la ansiedad que causa la incertidumbre reinante.

A quienes no asistan a Misa les recomiendo seguirla a través de nuestra página por Internet, o verla en EWTN. Es una práctica piadosa que no es lo mismo que asistir, pero ayuda en la vida espiritual. Si no fuera posible eso, sugiero dedicar un tiempo especial a la oración, lectura de la Biblia, el santo rosario.

Para quienes asisten a Misa, siguen vigentes las recomendaciones del arzobispo publicadas la semana pasada.

Hemos vaciado las fuentes de agua bendita. Sin embargo, aquellos que movidos por su piedad personal deseen persignarse con ella, pueden acercarse a la sacristía con un recipiente o solicitar uno para recibir agua bendita y así continuar sus prácticas piadosas mientras duren las medidas sanitarias extraordinarias.

Hemos decidido además cambiar temporariamente la forma en que hacemos la colecta durante la Misa. Dado que pasar la bandeja de mano en mano podría facilitar el contagio, pondremos una canasta junto a la puerta de atrás para que al salir de la iglesia puedan depositar su ofrenda.

El arzobispo ha decretado que se cancelen todos los eventos y actividades parroquiales no sacramentales hasta nuevo aviso. Por lo tanto, los grupos de Emaús en inglés y español, los grupos de oración, las clases de Biblia, Narcóticos anónimos, Al-Anon, el club de lectura, el grupo carismático suspenderán inmediatamente sus reuniones semanales. También tendremos que suspender las clases de religión y el catecumenado. El director de educación religiosa y los catequistas tratarán de mitigar los inconvenientes usando intensivamente recursos como Formed, el portal multimedia disponible para todos que contiene abundante material catequético.

Las actividades caritativas de la sociedad san Vicente de Paul se verán afectadas. Nuestra parroquia brinda un hermoso servicio en sintonía con el mandato del Señor y Mateo 25, que como nos recuerda con frecuencia el Papa Francisco, será el protocolo por el cual seremos juzgados. El mandato del Señor a hacer el bien a nuestros hermanos y practicar obras de misericordia no conoce excepciones.  No podemos darle la espalda a los necesitados, especialmente en un momento de crisis que ya está teniendo consecuencias negativas sobre la actividad económica mundial y seguramente impactará negativamente los niveles de ingresos de mucha gente. Gracias a la creatividad, el compromiso con los valores evangélicos y la generosidad de los voluntarios, vamos a implementar mecanismos transitorios de asistencia. A partir de esta semana cambiaremos temporariamente la modalidad de trabajo. La atención a personas necesitadas los martes se hará por vía telefónica y la operación de distribución de alimentos de los sábados se suspenderá para limitar la exposición de voluntarios y visitantes, aunque se seguirán atendiendo las necesidades alimentarias de aquellos que se encuentran en situaciones difíciles.

Los programas de capellanía de los bomberos y la policía seguirán apoyando espiritualmente a nuestros hermanos que velan por nuestra seguridad. El centro Stella Maris sigue abierto sujeto a las decisiones e indicaciones de las autoridades portuarias, sanitarias y eclesiásticas.

En las próximas semanas seguiremos monitoreando la situación y haciendo los ajustes que fueran necesarios. Mientras tanto los exhorto a ser precavidos, sin dejarse dominar por el miedo o caer en el pánico. En tiempos de incertidumbre más que nunca hay que abrirse a la gracia que fluye hacia nosotros especialmente a través de los sacramentos. El amor de Dios nos consuela y nos da la fuerza necesaria para dar testimonio coherente de vida cristiana siempre y en todo lugar.

Como nos enseñó el Papa Benedicto: “Fe, esperanza y caridad están unidas. La esperanza se relaciona prácticamente con la virtud de la paciencia, que no desfallece ni siquiera ante el fracaso aparente, y con la humildad, que reconoce el misterio de Dios y se fía de Él incluso en la oscuridad. La fe nos muestra a Dios que nos ha dado a su Hijo y así suscita en nosotros la firme certeza de que realmente es verdad que Dios es amor. De este modo transforma nuestra impaciencia y nuestras dudas en la esperanza segura de que el mundo está en manos de Dios y que, no obstante las oscuridades, al final vencerá Él, como luminosamente muestra el Apocalipsis mediante sus imágenes sobrecogedoras. La fe, que hace tomar conciencia del amor de Dios revelado en el corazón traspasado de Jesús en la cruz, suscita a su vez el amor. El amor es una luz —en el fondo la única— que ilumina constantemente a un mundo oscuro y nos da la fuerza para vivir y actuar. El amor es posible, y nosotros podemos ponerlo en práctica porque hemos sido creados a imagen de Dios.”

¡Qué san Patricio, san José y la Virgen María intercedan por nosotros ahora y siempre!

Fr. Roberto M. Cid